summit-1209168_1280

¿Cuál es tu montaña?

Esta semana tenía pensado hablaros un poco más del viaje a Sri Lanka y del mágico recorrido en tren a Ella, encajonado entre montañas y plantaciones de té. El recorrido es inolvidable y transcurre a través de unos railes construidos en la época colonial inglesa allá por mitad del XIX  y unos vagones que desde luego no son los del AVE… Si le añadimos el permanente olor a curry de las comidas de los pasajeros, el ruido constante de amago de descarrilamiento y las personas y animales que se juegan la vida cruzando las vías hace que este viaje tenga una magia especial.

Por otro lado, también esta semana, un lector del blog me pedía consejo acerca de un pico al que subir del Pirineo. Antes de responderle, le pregunté cual era su estado de forma, edad, experiencia técnica, etc. Su respuesta fue: “no soy muy experto pero tengo una enorme ilusión por subir un 3.000”. Tras sugerirle el garmo negro, pico un poco cansino pero de bastante facilidad, su respuesta me hizo pensar un poco acerca del papel que juegan las ganas, la ilusión, la pasión, los sueños, a la hora de abordar proyectos. ¿Cuál es la montaña correcta? ¿Cómo elegir la montaña?

matterhorn-8

Y dándole vueltas me trasladé a un día de enero en COU durante la clase de filosofía. Bien, aquel día de enero, como casi siempre, yo estaba ajeno a lo que nos contaba Don Ricardo y me entretenía viendo como mi hermano-amigo Jesús pintaba sobre el libro uno de sus cientos de dibujos (actualmente Jesús compagina su profesión de abogado de prestigio con su pasión, la de dibujante para revistas).

Por aquel entonces yo quería ser unos días astronauta, otros diplomático, otros periodista y otros como tocaba en la época, el profesor Jones (Indiana).

Volviendo a la clase de filosofía, aquel día la lección iba de Hegel, cuando de repente leí en el libro una frase que me he recordado en muchas ocasiones “Solo con pasión se puede conseguir algo grande”. Entonces fue cuando decidí lo que iba a hacer. Me prepararía para las pruebas de ingreso en la Academia General del Aire, una vez dentro, optaría a ser astronauta dentro del programa europeo, sino lo conseguía sería agregado militar  en alguna embajada por el mundo y por el camino estudiaría periodismo, en definitiva una fumada del 15 propia de un tío de COU.

Unos cuantos años después tengo que deciros que ni he sido astronauta, ni he estudiado periodismo, ni he sido obviamente el Doctor Jones y no he sido agregado militar. No he cumplido ninguno de los objetivos que me puse en COU.

Leía recientemente que una técnica que utilizan los saltadores de altura es imaginarse la barra 10 cm más alta de lo que realmente está. Algo parecido creo que me sucedió. Soñar, ponerle pasión, aspirar a lo máximo, no me llevó a la luna, pero me ha servido para cumplir otros objetivos que están en la dirección que pensaba ese soplapollas de COU. En definitiva, me sirvió  para estar en  la montaña correcta que nos preguntábamos al principio y sobre todo para disfrutar del ascenso. Por el contrario, cuando los motivos que me han guiado han sido poco claros, he sido un rata emocional o no he puesto pasión en lo que hacía, he terminado empezando ascensos a montañas que he dejado a mitad.

La pasión nos lleva siempre a la montaña correcta. Llegar a la cumbre depende de muchos factores que no todos están bajo nuestro control, esa es la gracia del ascenso, de la vida.

summit-1209168_1280

Etiquetas: , , , , , , ,
Previous Post Next Post

Comments

Add Your Comment
    • Carmen
    • 18 Noviembre, 2016
    Responder

    Un texto extraordinario. Una reflexión enriquecedora para todos los lectores que tenemos la suerte de seguirte.
    ¡Sigue escribiendo! Gracias.

    • Jesus Martinez
    • 20 Noviembre, 2016
    Responder

    Muy inspirador Fernando. No conocía tu blog, sigue escribiéndo. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *