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Cuentos desde Oriente: El descubridor de la ciudad antigua de Petra. Visión y determinación

Antes de empezar con la entrada de hoy, permitidme agradeceros el buen número de comentarios que estoy recibiendo por los cada día más openfields que os estas uniendo a la lectura de este blog.Este blog pretende ser un universo en que se junten mis intereses profesionales y mis aficiones personales y compartirlo con aquellos que os interesen sus contenidos, no more no less.

Bien, dentro del apartado Cuentos desde Oriente, hoy os voy a hablar de un personaje interesantísimo, que representa la lucha al igual que en Lawrence de Arabia (entrada lawrence de arabia) la lucha del true self y el false self de Winicott. entrada( true self vs false self)
Johann Ludwig Burckhardt había nació en Suiza en 1784. Tras estudiar en la Universidad de Leipzig y como el mundo francófono nunca fue del gusto de nuestro personaje, se trasladó a Inglaterra en 1806, donde estudió arabe en la Universidad de Cambridge.

En aquella época, estamos hablando de principios del XIX, se produjo en Cambridge una explosión del interés por la exploración, especialmente la africana y hacia Oriente Medio. Cualquier explorador que tuviera inquietudes, tenía que hacerse hueco en la prestigiosa y exclusiva Royal Geographical Society de Londres. A través de sucesivas cartas de recomendación, nuestro protagonista logró contactar con Joseph Banks, su presidente y pudo exponerle su proyecto que era descubrir la fuente del río Niger.

El entusiasmo de Burckhardt hizo que la RGS aprobara el proyecto. En su preparación estudió arabe, realizó cursos de supervivencia y medicina y pensó que en su viaje sólo podría tener éxito si se hacía pasar por un perfil arabe. Es a partir de aquí, donde viene la transformación física, de Johann Ludwig en Ibrahim Ibn Abdallaj, nombre que adoptó en sus desplazamientos por el mundo árabe. El hecho de ser un occidental en Oriente, le hizo estar en varias ocasiones a punto de ser descubierto y para ello utilizó dos coartadas; una primera, que era de origen marroquí y otra la de ser un estudiante arabe de Cambridge que volvía a casa ,tras pasar varios años en Inglaterra.

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Perfeccionó su arabe en Malta y Egipto y posteriormente vivió dos años y medio en Aleppo, Siria. Allí y a través de conversaciones de calle se enteró de la posible existencia de una ciudad prohibida donde la Biblia decía que había tumbas de profetas.

Una vez recogió suficientes datos para localizar donde podía estar situada esta ciudad abandonada, se puso en marcha a través del río Jordan y el mar muerto. Tras meses de trayecto, en agosto de 1812 se enfrentó a una montaña que tenía un pequeño pasadizo ( el llamado siq) que finalmente daba acceso al Tesoro, el monumento más famoso de la ciudad. Años de trabajo, mimetización y estudio junto a una terquedad infinita estaban delante de él, había descubierto Petra.

Para los que hemos estado en Petra, la visión del Tesoro tras el desfiladero es sobrecogedora, imaginemos lo que tuvo que suponer para nuestro protagonista de hoy agolparse ente este majestuoso y enigmático monumento excavado en la roca. Desafortunadamente no pudo tomar muchas notas porque de ser descubierto hubiera sido su final, aunque sí apuntó unas breves líneas para luego poder enviarlas a la Royal Society en Londres.

Petra es majestuosa y enigmática. Su piedra cambia de color cada momento y se agolpan los monumentos excavados en la roca a cada esquina. Petra fue la cuna de la cultura Nabatea y posteriormente fue enclave romano, llegando a tener más de 20.000 habitantes. Tras el declive de Roma desapareció. Recomiendo a cualquier persona interesada en viajar y ver algo único, reservar unos días para admirar lo que Petra nos ofrece, no os dejará indiferentes.

Respecto a Johan Ludwig o Ibrahim como más os guste, volvió a Cairo. Descubrió las ruinas de Abu Simbel en 1813 y fue el primer occidental camuflado en viajar en la peregrinación a la Meca, honor que está cuestionado con el español Domingo Badía. Murió a los 33 años de edad consecuencia del agravamiento de la difteria contraída en alguno de sus viajes. Está enterrado en El Cairo y su lápida lleva su nombre en árabe

El personaje de esta semana es apasionante. Fue un explorador con mayúsculas y por lo que he investigado no está claro si su transformación al mundo árabe fue consecuencia de su espíritu aventurero o fruto de un cambio personal al Islam.

Más alla de su vertiente aventurera, me interesan de Burchradt o Ibrahim tres cosas aplicables hoy en día; su VISION, su INTUICION y su DETERMINACION. Nuestro aventurero vio claramente que tenía que hacer para llegar a su objetivo, tuvo la intuición que en el espacio entre Siria y Egipto debería existir algo por descubrir y con una determinación firme haciendo lo necesario llegó al descubrimiento de esta maravilla del mundo Patrimonio de la Humanidad que es Petra.

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