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El monje budista con problemas de whatsapp

fullsizerenderEstimados openfields

La entrada de esta semana la escribo desde desde Nuwara Eliya, lugar absolutamente maravilloso en las montañas de Sri Lanka, rodeado de bruma y plantaciones de té.  Con la micro expedición a este país cierro la trilogía Nepal, India, Sri Lanka. Aunque alineados geográficamente son países con una fuerte personalidad propia  y al mismo tiempo un denominador común, todo trasciende más allá de lo puramente material.  Todo tiene un significado espiritual, ya sea una montaña, un animal o un objeto.

En este contexto me planteo subir a Sigiriya, montaña emblemática de Sri Lanka. Esta montaña en mitad de la planicie, fue el asentamiento del reino de Kassapa durante el siglo V DC. Posteriormente fue abandonado y descubierto de nuevo por el explorador inglés Bell en 1898.

Al leer el recorrido durante los preparativos, me encuentro que uno puede encontrarse enjambres de avispas y abejas durante el ascenso y que este verano varias personas han sufrido ataques. Como el que os escribe no se lleva muy bien con estos bichos, pienso plan B. Para los que queráis subir deciros que cada día suben decenas de personas sin ningún problema.

Leo que una opción alternativa más desconocida es subir la montaña de enfrente de nombre impronunciable, Pidurangala Rock. En la cumbre parece ser que ofrece unas vistas parecidas y nos permite ver Sigiriya. Así lo hago. Bien queridos openfields, la visión al estar en la cumbre de Pidurangala, me recordó a Cerro Candelario  en la Patagonia argentina, difícil de explicar con palabras. No  en vano, son según National Geographic, dos de los lugares con mejores vistas del mundo. Todo ello con un aliciente añadido, estábamos escasamente 5 personas en la cumbre en comparación a las decenas de Sigiriya.

Mientras me preparo a ver el atardecer un poco sobrecogido memorizando para el futuro la vista que tengo delante de mí, pienso en una obviedad, estoy viendo Sigiriya porque no estoy en Sigiriya, estoy enfrente. Esa es la idea que quiero compartir con vosotros hoy; cosas la perspectiva, la distancia, nos ayuda a ver con más claridad.

Los dos elementos que tras darle una vuelta considero nos dan perspectiva y distancia  para tomar decisiones son el espacio  y el tiempo. Desafortunadamente el tiempo nos da perspectiva la mayoría de las veces en pasado por lo tanto nos queda el espacio.

Lo del espacio me lleva a los retiros de los comités de dirección en un lugar aislado donde parafraseando a un antiguo CEO, la idea es pelearse mucho al principio para salir el ultimo día todos cuchipandi, habiendo tomado decisiones a futuro. La verdad es que tomar distancia del día a día en un lugar diferente suele dar buenos resultados de cara a tomar decisiones especialmente estratégicas.

Como no todo el mundo puede tomar distancia haciendo una microexpedición o un fin de semana en el pirineo, incluyo aquí una pregunta para aquellos que os interese la entrada de hoy. ¿Que nos ayuda a tomar perspectiva acerca de los problemas o las decisiones que tenemos que tomar? Unos pueden decir que correr, otros escuchar música, otros que un copazo, alguna manualidad. Espero vuestros comentarios.

Termino con la anécdota que da título a la entrada de hoy. Sri Lanka es un país lleno de monasterios budistas que invitan a tomar perspectiva respecto a nuestro día a día, a pararse y darle una pensada a todo. En uno de ellos, me encuentro con un monje encantador e intento iniciar una conversación acerca del budismo. Su cara, su voz, me transmite una casi insultante paz interior. Tras hablar unos minutos me dice, oye por cierto, me podrías ayudar que no sé cómo instalarme el whatsapp. Me queda claro que estamos en el siglo XXI.

¡Hasta la semana que viene!

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Comments

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    • Marta Presa
    • 11 Noviembre, 2016
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    Enhorabuena Fer por disponer de esos momentos y ver esas maravillas!!
    Totalmente q hay q tomar distancia de los problemas y decisiones psra q no afecten y viendolos desde fuera, en la distancia uno no lo siente tan terrible y se maneja mejor

    • Marta Presa
    • 11 Noviembre, 2016
    Responder

    Te escribia un comentario antes,no se si llego.
    Gracias por compartir esos lugares tan maravillosos.
    Es fundamental tomar oerspectiva para mantener estabilidad y no afcten los problemas. Y lo hago dia a dia intentando ver las cosas con perspectiva con sus diferentes caras! Para asi entender el xq de lo q ocurre y no afecten.

    • Mónica Mas
    • 11 Noviembre, 2016
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    Fernando como siempre, una maravillosa entrada. A mí me ayuda mucho el silencio a tomar distancia del abrumador día a día y poder reflexionar sobre las cosas realmente importantes de la vida. Puede ser el silencio de quedarte un viernes por la tarde sola en la oficina, el silencio de subirte al ave y desconectar del mundo, el silencio de la noche cuando los niños se van a dormir… Si encima puedes practicar silencio en un entorno inspirador como el tuyo, entonces es lo más

    • Maite
    • 29 Noviembre, 2016
    Responder

    Para mi la clave es tomar distància de nuestro ego y para ello la meditación es la mejor herramienta. Observar la pròpia respiración en silencio, sentados en calma, dejando que los pensamientos y las sensaciones fluyan, sin prestar atención a nada más que ese aire que entra y que sale, nos despoja de toda la basura acumulada, y nos connecta con nuestra verdadera esséncia. Es vernos a nosotros mismos como muestras en esta maravillosa foto. Pregúntale al monje, ahora que ya tienes su WhatsApp 😉 Un abrazo Fernando

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