sandalias

La ganadora con sandalias

Esta semana vamos a hablar de María Lorena Ramírez, a partir de ahora Lorena. Nuestra protagonista de esta semana, ganó recientemente una carrera de ultra Trail de 50 km, utilizando como calzado unas sandalias llamadas guaraches, fabricadas por ella misma. Esta victoria es el colofón a un buen número de éxitos que le llevarán a correr este sábado su primera prueba europea en Tenerife a bombo y platillo.

Lorena vive en la Sierra de Tarahumara en Chihuahua,  zona donde viven los indios rarámuri. El nombre viene de juntar la palabra rara (pie) y muri (correr). Este valle tiene algunas peculiaridades. Es inaccesible no sólo a los vehículos, sino también a muchos animales, debido a la orografía del terreno. Un entramado de cañones y barrancos  con picos de más de 3000 metros hace que la forma  de trasnportar durante siglos alimentos y mercancía sea corriendo. Estos indios son capaces de correr más  de 100 km sin detenerse y de media corren durante 5 o 6 horas. Os imagináis? Ahora vuelvo que me he olvidado de comprar el pan; dos horas después y tras 20 km….

Lorena no tiene un plan de entrenamiento, Lorena no tiene un  plan de alimentación, come frijoles y pan de harina  y Lorena corre con un vestido de volantes, lejos de las mallas que permiten la transpiración y aun así gana a sus rivales del “mundo civilizado”.  Ella es el ejemplo más evidente de como las circunstancias, el instinto de supervivencia desarrollan nuestras competencias

Tras leer su historia, me vienen algunas ideas. La primera,  me preocupa la posible  manipulación comercial  de la fama de esta humilde campesina. Habla poco y casi siempre  en su lengua indígena, ya que apenas habla español. Prefiere correr con sandalias que con zapatillas de running, porque se siente más libre. Corre con un espectacular vestido de volantes naranja porque se siente más cómoda. Leo que tiene ya varias ofertas de patrocinadores.  Sería una pena que el voraz apetito de las marcas comerciales nos privaran de este ejemplo de autenticidad.

Otra idea que me viene a la cabeza es si desde nuestro estado de bienestar no estamos perdiendo un poco el norte. Permitidme una historia que lo ilustra.

Hace unos años cuando empezaba esta fiebre del running me acerqué a una tienda especializada. El dependiente se encargó en  30 segundos de dejarme claro que era un experto en maxi, ultra, light, pro.  ponerle todos las palabras que os vengan a la cabeza. Tras decirle que quería unas zapatillas para correr, me empezó a bombardear con preguntas técnicas  de las que yo que no tenía ni puta idea, culminando  en  EL MOMENTO “Pero a ver ¿Tu eres pronador o supinador? “ La forma de la pregunta, el tono y su mirada, me hizo  sentir como  cuando el profe de matemáticas me preguntaba en clase. Balbucenado le dije “pues…. no sé”. Una vez quedó clara mi ignorancia cogí y me fui.

Os doy más ejemplos. Fijaros  como nos vamos a montar en bicicleta de montaña  un sábado por la mañana. Parecemos astronautas  más que ciclistas. En los scouts nos enseñaron a usar la brújula y  leer un mapa, a guiarnos  por las estrellas.  Hoy en día, sin el último modelo de GPS  nos resulta complicado  hacer una carrera de orientación. Pensad un momento, en cualquier deporte al que seáis aficionados

A lo que voy es que, la positiva evolución de la técnica está haciendo que estemos perdiendo habilidades básicas. Estamos rodeados de aparatos, teléfonos, etc que hacen nuestra vida mucho más fácil, más cómoda pero que están amputando nuestras habilidades.

Eso aplica no sólo al deporte sino a prácticamente  todos los aspectos de nuestra vida. Hace unos años la industria aeronáutica, a raíz de  varios incidentes, se dio cuenta que la evolución tecnológica de los aviones estaba haciendo que los pilotos perdieran sus habilidades básicas de vuelo. Esa es la razón que hoy en día,  una  parte de nuestro entrenamiento sea volar  sin automatismos,  como nos enseñaban en los primeros años

Voy terminando. Ejemplos como el de Lorena nos deberían hacer pensar acerca de la esencia de nuestras acciones, de la autenticidad  de lo que hacemos, de  dar a la tecnología el valor que tiene y utilizarla correctamente; de lo importante y lo accesorio.  Resumiendo, es poner la persona en el centro de lo que ocurre, idea central del universo  openfield.

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