landscape-2096018_1280

Manchester

Hoy vamos a hablar de Manchester por varios motivos. El más evidente, porque os escribo desde los Moors (colinas) de Lancashire al norte de la ciudad con una pinta  en la  mano.  Siempre que vengo por aquí es caminata obligada. Os  recomiendo un paseo a  todos  los que os acerquéis  por esta zona Aquí  a veces sopla una brisilla, otras hace viento y la mayoría hace un ventolera infernal.

Este viento es  sanador, aire puro que mezclado con el olor a hierba y  a caca de vaca, actúa como medicina curativa.  En estos sitios, los problemas son menos problemas,  las alegrías son más alegrías y las decisiones se ven más claras. Insistiré una vez más para aquellos que estéis en esa época  que el vaso esta medio vacío; dejad  de leer este blog ahora mismo, cerrad la sesión por un rato  del Facebook y twitter ( no salgo de mi asombro de cuanta tontería se dice en twitter, by the way), tirad a la basura el “reinventate en 5 pasos” y marcharos al monte más cercano que tengáis en  vuestra casa, a andar, ver, observar y oler.  El resto os saldrá solo, creedme.

Bien estábamos  en Manchester. Aquí nacieron y  viven una parte de mi familia.  La otra noche me desperté con un nudo en la garganta. Tras comprobar que todo estaba en orden, como os podréis imaginar, no pude volver a dormir. Tras un par de horas haciéndome preguntas sin encontrar respuesta,  llegué a dos conclusiones.

La primera  conclusión es que esta peña no conoce mucho a los “mancunians”, os lo dice alguien que lleva 25 años conviviendo cercanamente con esta sociedad. De buenas, son gente  noble, abierta, generosa  y divertida, pero creedme de malas son chungos y peleones, ejemplo de la pérfida Albión. Más allá del buen rollo que pueden transmitir  Oasis y los Smiths,   y de  ver Old Trafford cantando y aplaudiendo, son duros. Están acostumbrados a ganarse la vida con callos en las manos desde hace siglos. Manchester no es Londres. Aquí se dan leches con la mano abierta.  Aquí nació la revolución industrial,  el tren y la maquina de vapor.  Los hombres y mujeres de Manchester están acostumbrados a  levantarse a las 5 de la mañana  a 10 bajo cero y trabajar 14 horas al día desde hace siglos. Aquí el té se toma  en jarra y no en taza de porcelana, es  intenso y no  earl grey, por eso,  tonterías las justas. El que piense que les  pueden asustar se equivoca de pleno.

La segunda reflexión va  un poco más  allá¿Cómo afrontaría yo un drama de estas características?  ¿qué herramientas tenemos para gestionar tanta dureza? Aquella noche pensaba  en  esos padres, como poder gestionar la impotencia, la rabia,  la desolación absoluta.

Permitirme otro ejemplo de esta semana para ahondar en la idea

En los últimos días leo atónito  la multiplicación del atropello de ciclistas. Te levantas un domingo por la mañana, planteas 70, 80, 100 km con los colegas para terminar con un almuerzo de los de toda la vida en Casa Pepe. Estas pedaleando y de repente un inacalificable  hasta arriba de todo, se os lleva por delante con su  coche.  Más allá de que esta situación es la expresión más dura y gráfica  de dos formas  opuestas de afrontar la vida( he remarcado en varias entradas que no me gusta el mundo de la noche, la noche no es openfield) ¿Qué explicación puede tener?¿Porqué?

 

Podríamos poner inumerables ejemplos, que vemos a nuestro alrededor o que nos afectan directamente y en todos los casos es  difícil encontrar una explicación racional.Bomardearnos a preguntas ahonda el desasosiego y la sensación de impotencia.

He estado leyendo esta semana sobre todo y me quedo con tres  ideas que dicen los que entienden de gestión de duelos.

ACEPTAR LA INCERTIDUMBRE. Hay una realidad sórdida, contundente y dura. Hay un porcentaje de lo que nos sucede sobre lo que no tenemos ningún  tipo de control, debido  a que depende de los demás o  del azar. Esta realidad es  difícil de gestionar. Cuanto más interioricemos esta idea, estaremos en una  mejor posición para afrontar   los sinsentidos, las preguntas sin respuesta, las injusticias.

COMPRAR TICKETS DE REDUCCION DE  INCERTIDUMBRE. Podemos influir  en un porcentaje sobre lo que nos sucede comprando tickets que disminuyen la incertidumbre. Para eso podemos  realizar acciones (tickets de reducción de  incertidumbre) que vayan en esa dirección. La formación, el planeamiento, el análisis de riesgos, el ahorro, llevar una vida ordenada,  reducen el porcentaje de incertidumbre pero desafortunadamente  tampoco   la eliminan.

EL PRESENTE. Finalmente, tercera idea. Lo que no tiene ninguna  incertidumbre es el presente. Estoy en un pub al norte de Manchester con un paisaje de cuento a mi alrededor.  Me estoy viniendo arriba y  he pedido la segunda pinta,  mi familia entra por la puerta. Esto es real y maravilloso.  Hasta la semana que viene.

Previous Post Next Post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *