ciego

Mira por donde vas

Para llegar a la verdad se necesita trabajar largo tiempo y mucho. Vicent Van Gogh

Suelo aprovechar las mañanas del pirineo para madrugar. Hemos hablado  en este blog hasta el cansinismo acerca de de los beneficios que considero aporta madrugar y algún día desarrollaremos mi filosofía del 6x6x60. 6 días,  a las 6 de la mañana, para dedicarte 60 minutos a tí; en lo que más te guste, pero a tí.

Una de esas mañanas, había comenzado una excursión que tenía una parte inicial por un camino asfaltado aunque  prácticamente sin coches. El olor tan característico de las primeras horas del día en el Pirineo y el paisaje, me hacía estar unos centímetros por encima del suelo.  Con el subidón  empecé a mandar fotos y mensajes a los  amigos, para lo cual metí la vista en el iphone, representando una imagen  que os podéis imaginar prácticamente todos, por su cotidianidad.

Y os digo desafortunadamente, porque de repente oí un buenos días!! Al levantar la cabeza me tuve que apartar rápidamente  a la izquierda. Quien me había dicho  buenos días era un invidente. Este señor tan admirable estaba dando un paseo por ese camino con su bastón, como  luego descubrí que  hacía prácticamente todos los días.  Me pareció una situación tan significativa y tan surrealista que él “me vio” a mí primero, me saludó a mí primero, me identificó a mí primero,  mientras yo tenía mi cabeza y mi concentración  metida en el maldito teléfono. Tras darle los buenos días e intercambiar un par de frases proseguí mi marcha.

Durante el camino iba  por un lado asombrado con el gran ejemplo de superación que acababa de ser testigo  y al mismo tiempo un poco jodido por lo que había pasado. Mientras comenzaba mi ascenso hacia Hoz de Jaca,  intenté sacarle un poco más de miga al asunto.

Concluí que lo que había sucedido se debía a tres causas. La primera que soy una victima más de Las redes y el whatsapp.  La segunda que en realidad no estaba siendo consciente del momento y  no estaba disfrutando del paisaje. Finalmente, la tercera que en vez de mirar al horizonte, al paisaje, al amanecer  estaba mirándome los pies. Voy a profundizar un poco más en éste último apartado,  mirar lejos.

Recuerdo cuando empecé a volar. Para aterrizar suave tienes que mirar al final de la pista, al horizonte. Si miras al morro del avión no tienes la sensación de profundidad ni tampoco la corrección de viento que tienes que poner con  lo que las posibilidades de toma dura están casi garantizadas.  En mis años de instructor de vuelo la mayoría de las tomas duras  de mis alumnos ya fueran en un Hercules o en un Airbus fueron por no mirar lejos, al horizonte al final de pista.

Otra forma de mirar lejos  queda reflejada en el libro que he terminado de leer,  que os recomiendo. ¨Invirtiendo a largo plazo¨ de Francisco García Paramés. Parece ser, que  Garcia Paramés,  es uno de los gurús en la gestión de valores de España, de tal forma  el año de la crisis de Lehman Brothers, el fondo de Bestiver empresa para la que trabajaba por aquel entonces,  obtuvo unos beneficios con porcentajes de doble dígito frente a las caídas estrepitosas  de  la mayoría bolsas y fondos.

El libro es sumamente interesante para los que no vivimos de la gestión financiera. A través de sus páginas queda claro que la apuesta ganadora  en la inversión, es el largo plazo y no caer rendido antes las tentaciones inmediatas, como pasó en su momento con las puntocom o a la opciones sexys que de vez en cuando surgen  en bolsa.

El problema radica es que el entorno no valora el largo plazo, no es un valor de moda, no se  tiene paciencia para ello. Me explicaba mi hija el otro día  una aplicación que se llama Snapchat en la cual los comentarios y fotos duran tan solo unos segundos y luego se borran. Es acojonante,  el ejemplo más salvaje de inmediatez con el que estamos educando a nuestros hijos. La validez de un twitter es de segundos, nos venden que en  internet o en la tele puedes encontrar a la pareja de tu vida en minutos, los triunfadores son los day traders que compran y venden infinidad de acciones en un día.

Mirar lejos, invertir a largo plazo. La educación académica desde la infancia hasta la universidad, la forja de una amistad de años, ir conociendo progresivamente a una posible pareja, los planes de carrera dentro de las empresas, apostar por proyectos empresariales que se van cimentando durante el tiempo. Estos  ejemplos, estas  actitudes,  no dan  resultados en el corto plazo, pero son el doble dígito de beneficio que nos plantea Garcia Paramés en su libro, sea en la faceta de nuestra vida que sea. El invidente tenía claro donde iba, e iba lejos, por eso me vio él primero.  Le falto decirme, anda majo, mira por donde vas!!

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