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PRIMERO, LO PRIMERO

“Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez” Decalogo de la Serenidad Juan XXIII

Hoy vamos a hablar de cuanto podemos abarcar a la vez.

Esta semana pasada, me mandaron un mail confirmando  que la empresa que organiza la logística de la expedición acepta  mi candidatura  para llegar al polo sur. Basicamente el proceso consiste en rellenar  un monton de páginas donde cuentas tu experiencia en montaña, aire libre y nieve y se lo mandas por fax. Despúes hay una entrevista por telefono y  finalmente un reconocimiento médico.

Puedes mentir como un bellaco y decirles que eres el cojo expedicionario. Los organizadores te dicen que de nada te valdrá exagerar tus logros en el papel,  puesto que  lo primero que se hace al aterrizar en la plataforma antártica concretamente en el campamento Union Glacier,  es comprobar durante 4 días tu estado de forma y tus habilidades sobre la nieve. Si no das la talla te mandan de vuelta y pierdes el paston que has pagado.

Esta semana también he trabajado el logo de la expedición y espero poder presentároslo en las próximas semanas. Finalmente he empezado a ver por encima materiales y el equipo bajo la premisa de que sean ligeros, transpirables y que abriguen un huevo. Esta parte es clave.  Me preocupa especialmente que la  posible falta de transpiración de los materiales que elija,  haga que sude demasiado y al parar después de andar una media de 15 km diarios en la nieve,  con temperaturas constantes entre -10 y -25, se congele el sudor con la consecuencia de que  me baje la temperatura corporal rapidamente. Os iré contando.

Os decía al principio que os iba a hablar de cuanto podemos abarcar. Hace unos días, estuve viendo un documental de la fracasada expedición de Scott al polo sur. Como muchos sabéis llegó, pero fue el segundo tras Amundsen y en el regreso murió él y sus cuatro compañero de viaje.

Si leeis sobre Scott, hay dos corrientes. Los que lo alaban y los que  critican sus decisiones en la expedición Terranova. En mi caso, reconociendo su naturaleza heróica, me inclino más hacia  este segundo  grupo. Dentro de los estudios que hablan sobre las causas de su fracaso, me llama la atención una en concreto. Mientras Amundsen tenía un objetivo único y claro,  llegar al polo sur y volver, Scott pensaba que su expedición debía tener un objetivo a la vez científico, quizá presionado por la Royal Geographical Society que financiaba la expedición. Eso le llevó a cargar con un equipo más pesado para realizar los análisis  incrementado  además por las muestras que iba recogiendo por el camino. La consecuencia  fue clara, Amundsen tardó 57 días en llegar al polo Sur mientras que Scott 79. Fijaros en las caras de la fotografía de abajo, la caras de tristeza de la expedicion de Scott son sobrecogedoras

Esto me lleva a la reflexión de hoy ¿Cuanto podemos abarcar a la vez? Un amigo me dijo un día que tener demasiados archivos  abiertos en el ordenador le hacía ser menos eficaz, le desconcentraba  y por eso sólo tenía uno abierto en cada momento.  En mi Zaragoza natal, los bares con más decadas de vida son los que están especializados en muy pocos productos. Os doy varios ejemplos.  El calamar bravo, vende  bocadillos de calamares con salsa o sin salsa, con picante  o sin picante, pero calamares.  La mejillonera vende raciones de mejillones, de diferentes formas pero mejillones. Mi compañero de colegio  Antonio, uno de los empresarios más exitosos de Aragón (algún día os hablaré de este hombre ejemplar)  lleva decadas  con su cadena de tiendas  panishop focalizado  durante todos estos años en ofrecer el pan más crujiente y recien horneado posible. Sin embargo aquellos negocios que han pretendido abarcar el sushi, la pizza y el bocadillo de tortilla a la vez  han terminado por fracasar en la mayoría de los casos.

La razón creo que radica en el foco. Steven Corvey en su libro “primero, lo primero” habla de la adicción que tienen muchas personas a la urgencia y  a abarcar demasiadas cosas a la vez. Piensan/ pensamos así que somos más eficientes, que disfrutamos más la vida, que somos más resolutivos. Es una sensacion que evindentemente aumenta la adrenalina pero que nos desvía de nuestros objetivos principales.  La antítesis de ésto es el foco, priorizar, poner la atención  en  lo importante en cada momento. Estar presente en la conversación con el amigo, en disfrutar de ese momento de silencio en la naturaleza o del abrazo de un ser querido.

Voy terminando….Amundsen lo tenía claro, quería llegar al Polo Sur, sin tontás. Scott humildemente pienso que no priorizó y consecuencia de ello fracasó. Hasta la semana que viene!

 

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