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Sucedió en la Opera de Dubai

“Sólo soy yo mismo. Pienso que ser genuino es triunfar” Freddie Mercury

Esta semana pasada, tuve el placer de compartir  una charla por Skype, con los alumnos de EADA Business School. Tras una exposición inicial  por mi parte, el interesante coloquio posterior desarrolló entre otras,  la idea de la autenticidad, que enlaza con una de las entradas al blog sobre las  que he estado trabajando  estas semanas.

Hace unos días,  pasó por Dubai el pianista Ludovico Einaudi. El músico italiano es un habitual en los auriculares durante los trekkings,  por eso  no quise perder la oportunidad de verlo en directo, especialmente en un entorno con una acústica tan extraordinaria como es la Opera de Dubai.

Como coincidió que mi madre estaba pasando unos días en los Emiratos, me pareció una magnífica idea que fuéramos juntos al concierto. Como os podréis imaginar los gustos musicales de mi madre están en las antípodas de los míos, esa es la razón que me pareció un buen experimento, ver la intersección musical que pueden tener una madre y un hijo.

Una vez en la ópera lo primero que nos sorprendió fue la Torre de Babel de lenguas y formas de vestir que se podía observar. Igual veías a un hípster con una copa de champagne que un monje tibetano con un té. Podías ver un grupo de hombres ataviados con elegantes canduras blancas o jóvenes con traje de fiesta.  En definitiva, tan sólo el ambiente en el anfiteatro ya era un espectáculo en sí mismo.

Una vez empezó el concierto, esa variedad desapareció.  En un escenario austero, con seis músicos iluminados por seis focos blancos y Ludovico Einaudi de espaldas, como diciendo; lo importante no soy yo, sino la música, esa diversidad  se difuminó.

La rotundidad de estar ante algo puro, contenido, sin adornos innecesarios, bueno en sí mismo, unificó esa torre de Babel que había observado antes en el anfiteatro. Las emociones que hacía brotar esa música no tenían idioma frontera o religión, porque llegaban a la esencia profunda del ser humano, sacudían las conciencias, con independencia del origen o la edad como era el caso de una madre y su hijo.

Ese concierto fue una gran lección. En la diversidad es posible encontrar el acuerdo, si lo que se propone es auténtico, verdadero, honesto.

Sólo siendo auténticos podremos encontrar la respuesta a la pregunta con la que me “torturaron” en Harvard. ¿Cuál es tu propósito?  Responder a esta pregunta es realmente jodido, porque es incómoda, pero fundamental para no pasarnos toda la vida persiguiendo sueños ajenos, al servicio de intereses que nada tienen que ver con los nuestros.

Este es uno de los ejes que estamos trabajando  en el proyecto openfield. Los que formamos el equipo de desarrollo,  creemos que  sumergirnos en la naturaleza, conocer otras culturas y el ejemplo de personas inspiradoras son  VEHÍCULOS que nos ponen a cada uno de nosotros frente  al espejo ayudándonos a responder a la pregunta que nos hacíamos anteriormente.  Openfield  pretende ser una herramienta para el desarrollo del criterio  propio, la individualidad solidaria, cuidando  el entorno   donde nos movemos, el medio ambiente. Os haremos propuestas que no os dejarán indiferentes  en los  próximos meses, como la microexpedición a Nepal que ya está en marcha.

Os recomiendo que este fin de semana escuchéis algún tema de Ludovico Einaudi. Su música es auténtica   y lo auténtico es siempre creíble, da igual quien seas y la edad que tengas.

Opera de Dubai

 

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