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Una historia de Castilla la Vieja

“Por un instante me gustaría estar en medio de toda esa soledad contigo, solos, apartados del mundo”. Antonio Machado. Campos de Castilla

Me ha parecido paradójico que   la semana con más visitas registradas al blog desde su inicio, haya recibido el mensaje con la crítica más ácida de cuantas he tenido hasta ahora. Os la cuento.

Este lector me decía resumiendo rápida y contundentemente, que el blog destilaba   buen rollito de directivo acomodado  con un baño de falso naturalismo. Resumiendo y hablando claro, me venía a decir  que yo  era un snob,  pijo de mierda, que presumía de mis viajes .

Tras leerlo y  sentir, he de confesaros la  estocada inicial, intenté ir un poco más allá y pensé  acerca de rol de la crítica, las opiniones y  la percepción de los demás sobre nosotros. Mi conclusión fue, que si mi corrosivo lector así lo percibía, como mínimo algo de verdad habría y debía hacer un poco de autocrítica.

Para hacer autocrítica decidí mirar hacia adentro y hacia atrás, a los orígenes de la filosofía openfield y cuestionarme el cómo y el porqué he llegado hasta aquí y analizarel grado de verdad que mi guillotinador podría tener.

Y me trasladé a hace 20 años. En aquella época yo estaba destinado  en un escuadrón de instrucción.  La confluencia  del programa de entrenamiento táctico de la Escuela de Transporte Aereo Militar, la inmensidad de la meseta castellana y mi imprudencia temeraria de joven piloto fue una combinación letal.

Esta combinación, supuso que realizara  vuelos rasantes por el Duero y el Tormes, virajes imposibles sobre  los arribes del Duero, sentir que tocaba las copas de los arboles con el ala sobre  la inmensidad de los montes de Soria e incluso hacer pasadas sobre la finca de la familia de  mi amiga  Lourdes, con el lógico cabreo consiguiente de su padre.  Eran otros tiempos……

Como aclaración, 20 años después,  hoy, la escuela de  Matacan es un centro modélico  con los más altos estándares de seguridad y de formación avanzada de pilotos dentro  de la OTAN.

Volviendo a mi repaso, por las tardes, revivía los vuelos con un  ribera del duero en mano. La terraza  de casa, me permitía ver la inmensidad de esa plataforma llana como es la meseta castellana,  que se levanta a más de 800 metros desde León hasta Soria y desde Palencia hasta Avila.

Los atardeceres interminables de la meseta castellana,  viendo moverse a los trigales,  el recuerdo del vuelo y  la  combinación del  aire, la  tierra y  el  viento me invitaba unas veces a relajarme, otras a desvariar y siempre a sentir una comunión con la naturaleza que resultó ser sanadora y sumamente reconfortante.

Años después, en 2011, una madrugada  mágica  en el lago Luzern  en Suiza,  viendo los picos  nevados reflejados en el agua,  tomé la decisión de empezar a escribir lo que mis alocadas  neuronas pensaban cada vez que  me encontraba en el campo.

Varios días después de volver de Suiza, quedé  una tarde en un pub Irlandés  de mi querida  Barcelona con Juan Carlos, un amigo  gurú de start ups.  Tras apretarnos  mil pintas,  en ese momento  exaltación de todo, le conté mi idea del mundo. Necesitaba un nombre para el blog!!Quería  aunar en una palabra mi  pasión por la naturaleza y el vuelo.

Respecto a la naturaleza, añadiendo que soy claustrofóbico, me vino openfield (campos abiertos en ingles) . Estaba pedo y  en un pub irlandés,  por tanto  tenía  todo el sentido en ese momento el anglicismo. Respecto a la segunda parte la del vuelo, esa fue fácil (soy piloto de Airbus A-320). En ese momento,  escribí sobre el mantel de papel del pub “openfield320”. Esa era mi visión del mundo. Cuando terminé de escribir en el mantel,  le di un abrazo a Juan Carlos y me fui a potar las mil cervezas. A partir de ahí vino el resto hasta aquí.

He repasado las entradas y si no se explican las cosas, mi lector puede tener razón. Entiendo este  blog como una forma de hacer ver a mis seguidores los beneficios de vivir de cara al campo, trasladarles con mis entradas a lugares que no todo el mundo puede visitar o mostrales personajes con vidas extraordinarias e inspiradoras.

Su punzada me ha permitido volver a mis orígenes y de paso me ha permitido escribir esta entrada. Me gustaría decirte querido seguidor,  que   entiendo tu percepción e intentaré ser más cuidadoso en el futuro  para no caer en el supuesto  snobismo y el postureo que tú me dices. En mi descarga te diría  que mi blog no nace en Seattle, ni en  San Francisco, ni en ningún taller de diseño vanguardista de Madrid o Barcelona. Sus orígenes están en los fríos, duros e interminables campos de mi amada Castilla.

Dos  reflexiones  finales en los tiempos que corren. La primera, que  juzgamos demasiado rápido y sin toda la información o  con informacion manipulada. La segunda, que la  crítica  sea de  la forma que sea, es buena.  Escuchar y permitir que los demás nos digan lo que piensan de nuestros marrones es un ejercicio sanísimo  de humildad  y realidad

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